
Las recientes inundaciones provocadas por la DANA en el área de l’Horta Sud, particularmente en zonas como el Barranco de Chiva, han puesto de relieve la urgente necesidad de estrategias eficaces para mitigar el impacto de las lluvias torrenciales. Un estudio reciente realizado en Japón presenta soluciones basadas en la naturaleza que podrían ofrecer lecciones clave para prevenir desastres similares en la Comunidad Valenciana.
El papel de las tierras agrícolas en la mitigación de inundaciones
La investigación analiza cómo las tierras agrícolas en áreas de confluencia de ríos actúan como barreras naturales frente a inundaciones. En un análisis de datos de 1.917 municipios japoneses entre 2010 y 2018, los autores del estudio demostraron que:
- Las tierras agrícolas cercanas a confluencias reducen significativamente la frecuencia e intensidad de las inundaciones al almacenar y liberar el agua de manera controlada.
- La urbanización descontrolada en zonas de almacenamiento hídrico aumenta el riesgo de inundaciones, dificultando la gestión natural del agua.
Estos hallazgos son especialmente relevantes para regiones como l’Horta Sud, donde el desarrollo urbano ha transformado áreas tradicionalmente agrícolas, reduciendo su capacidad de regulación hídrica.
Lecciones aplicables al contexto valenciano
El estudio propone priorizar la conservación de terrenos agrícolas en zonas de riesgo, especialmente en áreas de confluencia como los barrancos que recorren l’Horta Sud. Además, destaca que estas zonas no solo ayudan a mitigar desastres naturales, sino que también fomentan la biodiversidad y promueven la colaboración entre administraciones locales.
En el caso valenciano, este enfoque podría integrarse en políticas de ordenación del territorio para equilibrar el desarrollo urbano con la sostenibilidad ambiental. La cooperación entre municipios afectados por los mismos sistemas fluviales, como los que comparte el Barranco de Chiva, sería clave para implementar soluciones eficaces.
Un enfoque sostenible para un futuro seguro
Las inundaciones de l’Horta Sud evidencian la necesidad de enfoques innovadores en la gestión del territorio. Este estudio japonés sugiere que las tierras agrícolas no deben considerarse solo un recurso económico, sino también un activo estratégico para reducir los riesgos de desastres naturales.
La incorporación de estas lecciones a las estrategias locales podría marcar un punto de inflexión en la prevención de inundaciones en la Comunidad Valenciana, protegiendo tanto a las personas como a los ecosistemas en futuras DANAs.





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